“Una Taberna, Cien Historias" es una de
esas historias.
Desde que comencé mi periplo como escritor, los relatos que conforman "Una Taberna, Cien Historias" son, con diferencia, algunos de los más especiales para mí. Son de esos relatos que vienen sin avisar, de esos que te eligen a ti en vez de al contrario. Cada uno tiene una historia personal que lo hace único, especial. Y es ese el motivo, pienso que ha conseguido que, aún no teniendo nada en común uno con otro, ni en carga histórica ni en "voz", hayan encajado entre sí como en un abstracto puzle místico. Quizás es mejor que me explique.
Todo comenzó con un concurso de relatos fantásticos organizado por La Taberna del Dragón Verde. El primer premio era Dardo, al espada de Frodo en el Señor de los Anillos. Era un premio tentador y los únicos requerimientos eran, aparte del limitado número de páginas, que se tratase de "fantasía tradicional" y que se nombrase, al menos "La Taberna de El Dragón Verde". así que me lancé a la pesca de alguna historia. Pronto, atravesando el cosmos inescrutable y desconocido de la inspiración hasta dar con mi embotado cerebro, nació "El Dragard", historia que se desarrolla en una taberna cuyo nombre es adivinable. Bien, ya tenía una, pero se podía participar con tres. Como tenía poco tiempo y no pescaba nada más en el estanque de la musa, rebusqué en las obras ya escritas. Encontré dos: "El Trasgo" (que ya ha pasado por varias razas oscuras hasta establecerse en ésta, al parecer definitivamente) y "La Espada del Lamento".
Es algo difícil de describir realmente, el cómo no una sino dos historias escritas ocho y seis años respectivamente antes que "El Dragard" pudiesen encajar en la misma trama que éste sin haber dado indicios en su día de tratarse de la misma historia, en el mismo tiempo... en la misma taberna. Siempre me parecerá fascinante cómo las piezas del puzle que anteriormente nombrara encajan sin haberlo previsto si quiera, como si acaso fuese un arqueólogo de mi propio mundo, un Visionario de Mundos Extintos que juega a inventar cuando realmente no hace más que descubrir. Eso es lo que me ha pasado con "Una Taberna, Cien Historias". Me senté y observé; tan sólo he transcrito una historia que existía más allá de mí. Son éstas cosas las que animan a seguir escribiendo, el redescubrir la magia de tu propia obra, el cómo te sorprenden… es, como he dicho, fascinante.
Hablemos ahora de las historias, de lo que hay detrás de ellas, aunque no sea mucho. No voy a hablar de ellas cronológicamente con el argumento, sino con el cuándo las escribí. La primera fue “El Trasgo”, allá por el 1999. Este relato, aunque ha cambiado tanto de nombre como de raza oscura su protagonista, ha cambiado increíblemente poco. Apenas si he tenido que ir retocando alguna expresión, alguna falta, en estos ocho años. La historia mantiene su frescura intacta desde aquella primera edición, de cuando aún se llamaba "Pequeño Gran Goblin". Quryak sigue siendo un ser adorable rodeado por la fiereza típica de su raza –sea cual sea según la versión de la historia –. Es una historia humana dentro de una raza que no lo es, como me dijo alguna vez alguien, y supongo que es eso lo que gusta precisamente. Con ésta historia quedé finalista en el concurso de la Taberna del Dragón Verde. Me quedé a un sólo paso de Dardo, tsk.
La Espada del Lamento, si mal no recuerdo, la escribí en el 2001. De la historia original sólo queda el nombre y la historia en sí; creo que la he reescrito casi en su totalidad, aunque respetando, como he dicho, la idea totalmente. Es una historia curiosa la suya, pues en gran parte la saqué de un sueño que tuve. No recuerdo ya qué soñé y qué terminé de hilvanar después, pero fue, al menos, algo notable. También fue mi primer enfrentamiento con la narración en primera persona, cosa que no he usado demasiado, pero que no me ha dado mal resultado últimamente.
"El Dragard", se podría decir, es prefabricado. La idea surgió de y para el concurso de la taberna. Quedó finalista junto con "El Trasgo", pero se le "descalificó" porque tener dos "premios finalista" es tontería, me dijo uno de los jueces en confianza; tenía razón, he de admitirlo. No sólo me quedé a un paso de Dardo, ¡sino a dos veces a un paso de Dardo, maldita mi suerte! Aún así, un finalista y otro "honorífico", por así decirlo, tampoco estaba mal. El premio que me llevé, un minicolgante de Arwen, cuelga ahora del cuello de Llyra. Me dieron un diploma muy mono. Cuando lo encuentre, lo colgaré. Esta vez de verdad.
Y por fín, de momento, y como nexo de unión entre las tres historias, nació "Las Tres Profetizadas", que guarda en su nombre un chiste personal por todo lo indicado arriba. La escribí tras leerme de un tirón los tres primeros volúmenes de esa gran, GRAN, saga que es "Canción de Hielo y Fuego", por lo que está clara e intencionadamente influenciada por ella (guardando las diferencias, claro; apenas alguna idea caballeresca). Mantiene el tono de cuento que las demás versiones pero con una narración más refinada. Es el punto y final de la historia y, en general, es un relato que me gusta bastante. ¿Pero es el final? ¿El verdadero final? Pues no. Hay una quinta historia... extraña, inconexa, futura... pero que cierra el nudo completamente. No está escrita, pero me quiero poner con ella pronto. O quizás no. No todo siempre es lo que parece... ¿Verdad?. Como adelanto su nombre, que no podía ser otro que "La Taberna del Dragón Verde".
EL FUTURO
No sé qué voy a terminar haciendo con éstas historias. Llyra me anima a que presente el conjunto a alguna editorial, pero no creo que sea tan bueno como para edición, aunque, por lo general, no tengo muy buena opinión de mi propia obra, así que me limito a pasar del tema. Quizás me anime algún día; total, no tengo nada que perder excepto algunas docenas de euros en envíos. Es un coste pequeño para lo que podría ganar (oh, ver alguna de mis historias editada como mandan los Dioses sería un gozo…).Si no, siempre queda la autoedición; siempre es bonito tener un libro con tus historias, aunque sólo exista para ti. Soy de los que piensan que todos los libros surgido de esperanzas deben existir, aunque sea así, como único espécimen de su raza.
Por dar terminada la pseudo reseña, dejo aquí el enlace a las historias por separado y a otra con las tres historias montadas y preparadas para imprimirlas (con portadas, adornos y todas esas pijerías).
El Dragard
El Trasgo
La Espada del Lamento
Las Tres Profetizadas
"Una Taberna, Cien Historias" (Todas las historias)
Y como me encantan muchísimo estas tonterías, aquí os dejo unos wallpapers, jeje
Salud!
Gweid